Plaza Mayor de Riaza Julio 2012

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lunes, 17 de septiembre de 2012

DUATHLON PICO DEL LOBO

DUATLON PICO DEL LOBO
Con Juanes en la cumbre del Lobo
 
El mismo día de regreso de mi “stage” en el Pirineo aragonés y con unas pocas horas de margen , mi amigo Suso García Juanes se acerca a todo pedal a la provincia de Segovia.
Hasta ahí todo normal, pero los detalles nos ponen los pelos como escarpias :  Jesús ha salido a las 4 de la mañana desde Galicia. Me manda fotos desde el wassapp y doce horas más tarde ya está en Valladolid, detenido a la fuerza por el paso de la Vuelta Ciclista.
Yo calculaba que su llegada a   Riaza fuera en torno a las 6  de la mañana y de esta forma podría pasar unas horas durmiendo, pero pasadas las diez de la noche me comenta que está en Cuéllar, el pueblo más grande de la provincia de Segovia.
-¿Qué?  ¿Qué llegas sobre las dos de la mañana?.
-Decidimos que nuestro punto de encuentro sería el desvío de Cerezo de Arriba hacia la Pinilla, con 8 km de subida bastante exigentes, pero que acortaría su recorrido hacia mi encuentro.
Así que me quedaban unas pocas horas, justo para preparar el material, cargar el foco y elegir la indumentaria. Sobre 14 grados y algo de viento, que presumiblemente sería más fuerte en la cumbre.
Me vuelve a llamar Suso, y estima que llegará al desvío de Cerezo a las tres de la mañana.
Pongo el despertador para las dos , así que dispongo de menos de dos horas para descansar. Durante los días previos tuve una carrera de 10000 metros, una ruta de bicicleta por el pirineo que me dejó definitivamente tocado y  el día anterior tuve una marcha pirenaica que me llevó hasta la cota 2500.
¿Y quién puede quejarse, cuándo tu compañero va a encontrarse contigo después de 400 km en bicicleta realizados en menos de 24 horas?
Me pongo a ver la televisión y al rato suena la alarma. Hora de ponerse en marcha y además a toda prisa, porque el tiempo vuela cuando “se está en el matarile”.
Media hora más tarde estoy en el garaje para tomar la bici de carretera y salgo de Riaza con destino Cerezo de Arriba. Pronto la oscuridad de la carretera general se impone. Conecto la luz del GPS y veo que sobrepaso los 50 km por hora, pero con la sensación de ir prácticamente parado. Antes de mi destino, hay una subida bastante larga con un desnivel que calculo será por lo menos del 6%, que me pilla totalmente en frío y me obliga a meter el plato pequeño.

Llego al punto de encuentro a la hora prevista. La luna, en menguante, da suficiente luz para apagar la frontal y dejar solamente la luz roja trasera.
Minutos más tarde me llama Suso -“Espérame, que estoy a unos pocos kilómetros”
Al rato aparece un punto luminoso  -¿Qúe tal?, ¿Dónde has dejado el coche?
-Qué coche, ¡si he venido en bici!.
Retomamos la marcha y nos ponemos unos kilómetros más adelante a resguardo para descansar un poco y aligerarnos de ropa, porque ya se siente la subida.
Los 410 km que lleva Suso encima le comienzan a pesar (por decir algo, porque ya habrían tumbado  a cualquier otro mortal).
-Ya te dije que esta subida castigaba mucho, pero te ahorras más de 20 km y desniveles importantes que si hubieras ido directamente a Riaza.
El final de la subida lo hicimos serpenteando por la carretera, haciendo eses en la interminable recta que desemboca en la Pinilla. Ahora buscamos un sitio que nos deje cerca del camino y dónde podamos candar adecuadamente las bicis.
-¿Quién se va a llevar estas bicis?, dice Suso
-Pues nadie, pero ¿para qué he estado cargando con estas dos pedazo de cadenas, sino para usarlas? , añado yo.
Cambio de equipo, en mi caso dejo las zapatillas automáticas por las de trail y comenzamos la subida. Las primeras rampas son bastante empinadas y por un terreno boscoso que nos obliga a subir por el trazado de las bici de descenso.
Yo no ceso de contarle a Suso todos los pormenores de la subida y los rincones por los que vamos a pasar. Lo que sea para animarle, aunque yo le veo en plena forma y condición. Es más, como me descuide pasa por delante mío.
400 km en bici y subiendo a pie

El tiempo pasa a toda velocidad, y ya muy cerca del final del primer tramo de la subida. Suso pide descansar 10 minutos para intentar dormir un poco. Yo apago la frontal y subo unos centenares de metros para no molestarle.
A los 15 minutos regreso y Suso se pone en pie como un cohete. Ahora ya estamos cresteando y hay un tramo con bastante pendiente, de un 22% según un cartel nuevo.
-Estoy cómo si subiera al Aconcagua, comenta Jesús.  Con la llegada a cumbre, el día comienza.
Precisamente a partir de ese momento mi compañero parece renacer. Hacemos unas fotos en la cumbre e iniciamos el descenso, pasando antes por el cordal que continuaría en dirección al Tres provincias y desviándonos una vez pasadas las pistas de esquí.
El día es muy agradable y no hay apenas viento. La vuelta hacia dónde teníamos las bicis se hace un poco larga y polvorienta. La pendiente es bastante pronunciada pero el firme nos,  permite descender sin problemas.
Las bicis continuaban en su sitio, así que ahora bajamos tranquilamente hacia Riaza dónde desayunamos copiosamente. Eran algo más de las nueve de la mañana.
Carga del móvil, acopio de bocadillos y Suso se despide. Parece un cuento de ciclistas viajeros.
Y cómo si nada hubiera pasado, con sus 400 y pico kilómetros encima, con otro tanto por delante  y con su bicicleta verde….  desaparece en el horizonte.

Track  duatlon corto 35 km 1.200 D+
Track duatlon largo 820 km 5.400 D+  60 horas

Riaza en fiestas, Bailes regionales






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